| Feminismo | 100.00% |
| LGBT | 100.00% |
| Emasculación | 100.00% |
| Woke | 100.00% |
Sinopsis:
Han pasado más de 20 años desde que la Reina Bavmorda fue derrotada. Un improbable grupo de seis héroes se embarca en una peligrosa búsqueda hacia lugares lejanos a su hogar, donde deben enfrentar sus demonios internos y unirse para salvar su mundo de los Gales.
Es Woke?
¡Amigos míos, aquí estamos nuevamente! Lo presentíamos, por supuesto, pero deseábamos comprobarlo por nosotros mismos, porque aún manteníamos un atisbo de esperanza.
Pero no, otra franquicia icónica de nuestra infancia se desvanece ante nuestros ojos. El único personaje que realmente importa en esta ocasión es interpretado por Warwick Davis, nuestro querido Willow de siempre. El resto del elenco está conformado por una princesa excesivamente empoderada y odiosa (la Galadriel de esta producción, para entendernos), su supuesta novia de cabellos negros y pelirrojos (¿?), un príncipe de tierras indias y un guerrero que se asemeja bastante a Cigala, aunque sin sus característicos pañuelos.
Todos parecen haber salido de una convención de influencers, con cabellos sedosos y cortes a la última moda, a pesar de estar ambientados en un mundo de fantasía medieval. Quién sabe por qué motivo.
La reina, la princesa y su supuesta novia son las más astutas, las más guerreras y las únicas con un mínimo de sentido común dentro del elenco. Pero esto no hace falta que yo se los cuente, supongo que ya lo intuían de antemano.
En cambio, los personajes masculinos, comenzando por el príncipe y siguiendo con los demás, son unos completos zopencos. Pero tampoco les sorprenderá esto. Los villanos son una amalgama de los fanáticos de la última entrega de Mad Max con personajes de videojuegos de baja calidad. Una verdadera burla.
Y la trama no tiene pies ni cabeza. Es una excusa pésima para justificar la búsqueda de Willow, quien como mencionamos al principio, es lo único que realmente importa aquí. Además, todo esto está impregnado, como ya mencionamos anteriormente, con el "wokismo" fabricado por Disney, por supuesto. Esta situación nos resulta cada vez más indigesta a la mayoría, más que el pavo de Navidad, supongo. Parece que intentan atraer convenientemente a las nuevas generaciones, debidamente adoctrinadas.
Pero lo único que han logrado es alejar a su audiencia potencial: aquellos que como niños vimos (y disfrutamos) de Willow en su momento.



